domingo, 22 de noviembre de 2009

Tema III: la educación primaria en Francia en la década de 1880. La organización de un sistema nacional como servicio público, laico, obligatorio y

Los republicanos concibieron una verdadera política escolar que tuvo éxito porque, al mismo tiempo que respondía a una exigencia popular, constituía su realización.
En esa época, la instrucción es un ideal colectivo pues consideraban que la escuela era u remedio para la injusticia social como para la inmoralidad o la delincuencia. Este ideal se hace entre ver en las leyes fundamentales creadas a partir de 1877 por una comisión para crear leyes “fundamentales para la instrucción en la cuales destacan las siguientes:

· La gratuidad, establecida el 16 de junio de 1881
· La obligatoriedad impuesta al padre de familia, establecida el 28 de marzo de 1882
· La laicidad de los programas, que se traduce en la práctica por la supresión de la enseñanza del catecismo, en 1882.

Todas estas nuevas leyes fueron objeto de discusión tanto por los republicanos como por la parte conservadora que no estaba de acuerdo con las nuevas leyes que se habían hecho.

En primer lugar no estaban de acuerdo con la gratuidad; pues consideraban que la familia debería de esforzarse por la buena educación de sus hijos, y así ganaban grandeza moral y eficacia social.

Además estaban de desacuerdo en la obligatoriedad de la escuela ya que la asistencia a ella debía ser por convicción propia del padre de familia de mandar a sus hijos y no tenía que ser una obligación y estaban en completo desacuerdo que el Estado se inmiscuyera es estos asuntos.

Pero el punto donde se pusieron a discusión muchos puntos fue en el asunto de la laicidad. Algunos opinaban en este punto que no era necesario suprimir la religión católica de las escuelas, “Para respetar la libertad de conciencia de los infantes no es necesario suprimir la enseñanza del catecismo, basta con volverla optativa”.

Pero esto no satisfacía a muchos, pues no solo era cuestión de buenas voluntades para dar clases de catecismo en las escuelas y respetar el ateismo de varios niños, con lo que se debía de acabar este problema, lo que se necesitaba era necesariamente la secularización de la instrucción pública.

Este polémico causó gran revuelo ante la sociedad católica puesto que no estaban de acuerdo con la laicidad de la educación ya que el problema en si no se encontraba en el régimen político sino en la enseñanza moral. Los católicos sostenían que si no se enseñaba religión habría omisión de moral.

Ferry un destacado republicano pone en entre dicho tal afirmación y pone de manifiesto la suya “La secularización de la escuela y la moral aspira a fundarse sobre bases positivistas, indiscutibles, la unidad del espíritu nacional”.

Mucho dio que pensar tal afirmación Ferry consideraba decisiva la cuestión de las instrucciones. Una vez adquirida la secularización, la religión se deteriorará por sí sola. Inútil sería hacer una escuela una maquina de guerra contra ella; los progresos de la instrucción actuar con más seguridad y más profundamente que la propaganda antirreligiosa.
Pero no todos los republicanos estuvieron de acuerdo con Ferry, los radiales tenían más prisa en destruir todo vínculo con la religión con la religión lo cual provocó destrozos escuelas de París.

Otra nueva cuestión es tema de discusión en el Senado; la impartición del catecismo después de clases en las escuelas primarias, la postura de Ferry es aceptar esta condición pero los radicales no están de acuerdo sobre esta cuestión, y nuevamente se hace un debate, en donde se pine a discusión distintos aspectos por ejemplo; las imágenes religiosas en los centros escolares, algunos manuales de enseñanza, donde se hablaba de la libertad de conciencia y de culto.

Para 1890 se hace una pausa: se aplaza la separación de las iglesias y el estado, pues se requiere un largo tiempo para que la escuela laica sea parte de las costumbre, para lo cual se necesita un nuevo espíritu.

La laicidad entra en las costumbres de una forma muy peculiar, pues en algunas escuelas todavía se conservaban los crucifijos o los curas eran hijos de maestros, en otros espacios se crearon escuelas laicas y escuelas congregacionales con sus opias fiestas y ritos.

Un personaje nunca antes mencionado e involucrado en estos temas cobra revuelo en estos momentos; la mujer, “que pertenezca a la ciencia o que pertenezca a la iglesia” en su discurso Ferry hace entre ver que s mejor que la mujer pertenezca a la ciencia puesto que es arriesgado y peligroso que la mujer pertenezca a la iglesia porque de alguna forma la mujer subordina al marido y a los hijos a la religión católica, pero no le da el lugar que realmente tenia que tener una mujer en la sociedad, pues todavía no le da voz y voto en las decisiones importantes.

El papel de las pequeñas escuelas en un principio era la de enseñar a leer, escribir y contar, pero poco a poco se redefinen los objetivos de la educación y ahora se propone enseñar “todo el saber práctico”, del que un hombre tienen necesidad durante su vida.(dos objetivos de la enseñanza primaria; utilitaria y educativa).

Para esto se establecieron método, en un principio se trata de un proceder intuitivo; debe partir de objetos sensibles, hacer que los niños los vean y los toquen, desprendan evidencias y se remonten poco a poco a los principios, comparando y generalizando. Desde este punto de vista, la lección de las cosas, ejercicio de observación, incluso de experimentación científica, recibe en estatuto ejemplar; aunque la enseñanza de todo lo demás debe imitar su método.

Pero la realidad era muy diferente, en el caso de la lección de las cosas, cuyo valor ejemplar es conocido, resulta significativo: las instrucciones vuelven a la carga sin cesar. “con mucho frecuencia, las lecciones de cosas se reducen al estadio de un manual o de un resumen: los alumnos sólo retiene palabras vacías de sentido para ellos. De modo que ejercicios que podrían contribuir fuertemente a la formación intelectual de los niños, no tiene valor e incluso son perjudiciales” la lección de las cosas ha permanecido generalmente como un ejercicio de atención y de memorización más que de observación, el análisis gramatical con memorización de listas de excepciones o de reglas de convención.

La pedagogía positivista se preocupa por elevar al niño mediante una pedagogía del esfuerzo, cuya única motivación es el deseo de crecer hasta el nivel del positivismo adulto.

A partir de las exigencias de la nueva enseñanza los programas y los manuales cambiaron su estructura y los hicieron más pesados, estaban muy adelantados para la edad de los niños lo que provocó que la evolución pedagógica fuera muy limitada. Pero no todo fue malo los nuevos programas emplean imágenes para emplear la observación, y la aplicación del libro de lecturas y con temas que le interesen a los niños.

La educación elemental sigue persiguiendo el fin de formar adultos para una sociedad rural, comerciante, ahorradora y democrática.

P.d. La lucha por la separación de la educación de la religión tiene sus inicios desde siglos anteriores pero aun en nuestros días podemos darnos cuenta que no se ha logrado desligar por completo, y aunque no queramos tiene gran influencia en nuestros formas de pensar y actuar en la sociedad.

P.d.2 La mujer sigue siendo considerado como el sexo débil de la sociedad, lamentablemente no se ha logrado una equidad de genero y lo poco que hemos logrado en algunos casos se ha malinterpretado y se ha aprovechado de mala manera.

P.d.3 Seguiremos tratando de implantar correctamente los planes de estudios, así como marcar los acierto y desaciertos de estos para crear personas librear y pensantes para vivir en sociedad.

domingo, 8 de noviembre de 2009

EL SISTEMA MEJOR Y ÚNICO EN UN MICROCOSMOS: COMUNIDAD Y CONSOLIDACIÓN EN LA EDUCACIÓN RURAL

Si bien el largo proceso que ha tenido Estados Unidos a lo largo de su historia de su educación ha sido inmenso y marcado por acontecimientos que dan pauta a que este país de la nada se haya convertido en una gran potencia a nivel mundial.

Durante el siglo XIX la educación en Estados Unidos estaba dividida en dos campos; el educación urbana con aires de industrialización y la educación rural con aires de tener una muy buena producción en sus grandas. Dos realidades muy diferentes, pero de cierta forma era la realidad de ese país.

La educación rural en el siglo XIX, suponía de sur buena en algunos aspectos; a menudo era el centro de la vida de la gente, fuera del hogar, era un centro educativo, social, teatral, político y religioso. Para los niños la escueles ofrecía los únicos contactos sociales que podían tener fuera de su familia.

Las características de esta escuela rural son las siguientes: la escuela pertenecía a la comunidad, la edad de los niños variaba en gran medida (desde los tres años hasta los dieciocho o más), la asistencia a la escuela variaba según las necesidades y características de la población (clima, temporadas).

La escuela y la comunidad estaban orgánicamente relacionadas en un estrecho grupo en que las personas se encontraban frente a frente, conociendo los asuntos de los demás. Si las familias de un distrito eran amables, la escuela reflejaba esta cohesión. Si eran discordantes, la escuela a menudo se veía desgarrada entre camarillas de pugna. A veces, la enseñanza misma se volvía causa de disputa, dando por resultado facciones o hasta la creación de nuevos distritos.

La posición del maestro en la escuela rural era insegura. En las comunidades aisladas, los residentes esperaban que los maestros se adaptaran a sus costumbres. De hecho, si no por ley, los encargados de las juntas escolares locales solían ser libres de seleccionar a los instructores.

El programa de la escuela rural a menudo consistía en cualquier libro de texto que hubiese a mano. A menudo estos libros unían el sueño del triunfo en la vida a una moral absoluta; la cultura era entendida como una dicción correcta, buenos modales y refinamientos.

Hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los reformadores de la educación estaban convencidos que la educación rural estaba rezagada con los avances que iba teniendo la educación urbana y la industrialización de la sociedad. El currículum era demasiado “libresco” la selección y supervisión al azar de los maestros, el carácter voluntario de la asistencia a la escuela. Los problemas disciplinarios y la diversidad de instalaciones y de equipo no eran más que síntomas de problemas más profundos.

Era tiempo de reorganizar y de redirigir la educación rural y para esto era necesario poner remedio a los diferentes problemas en primer lugar la consolidación de las escuelas, y el transporte de los alumnos, una experta supervisión por superintendentes del condado, “sacar de la política a las escuelas”, relacionar el programa escolar “con la vida cotidiana de la comunidad”, la escuela rural enseñaría valores sólidos y capacidades vocacionales a los niños de los campos; el resultado seria una “comunidad” estandarizada y moderna cuya dirección estaría a cargo de profesionales.

Se pretendía establecer una nueva forma de trabajar en donde los superintendentes fueran los encargados de supervisar, pero no todas las poblaciones estuvieron de acuerdo en esos cambios pues se les imponía a los superintendentes, pensaban; “la paradoja de la educación norteamericana es que pide la educación para todos y sin embargo exige que el control del sistema sea puesto en manos de la burocracia”, como si no se pudiera confiar en que ciudadanos educados gobernaran sus propias escuelas, lo cual caso que no hubiera tanto revuelo en la reorganización de las escuelas rurales.