sábado, 10 de octubre de 2009

SOBRE LA NECESIDAD DE LA INSTRUCCION PUBLICA


CONDORCET

En este texto Condorcet, habla sobre la educación como instrumento para afianzar la igualdad jurídica y política, principios sostenidos por la Revolución Francesa.
Desarrollando durante el texto una serie de argumentos a favor de la independencia de la instrucción pública frente a cualquier poder
Para asegurar lo anterior, Condorcet propone que la función de los eruditos sea la determinación de los cocimientos elementales que se deben impartir.
De no respetarse estos principios la enseñanza pública pierde su libertad y la igualdad entre los ciudadanos, su valor. Manifiesta que la educación (instrucción) pública es el fundamento de las libertades sociales, y la base para la igualdad de hecho entre los ciudadanos.
De esta forma expresa que la ignorancia siempre va asociada a la servidumbre, haciendo una retrospectiva hacia los siglos anteriores , especialmente el siglo XV, en los que las supersticiones y la falta de acceso a los conocimientos hacen del pueblo una masa inerte que descansaban sobre la dudosa escrupulosidad de sus gobernantes, quienes , en mayor proporción terminaban abusando de él. Llega a la conclusión que un pueblo instruido confía sus intereses en hombres cultos, mientras que uno ignorante, en hombres malintencionados que finalmente lo victimizarán.
De esto concluye que si se dice que el pueblo sabe lo suficiente, si puede ser libre, es confesar que se le quiere engañar para dominarlo. Lo cual quiere decir que no solo basta con el pueblo tenga derechos, o que el pueblo legalmente sea libre, para que éste, por si mismo sea un pueblo en pleno ejercicio de sus libertades y derechos; sino que el pueblo debe estar educado, para que con conocimiento y dominio de sus derechos, pueda de manera racional ejercer su libertad y su soberanía.
Mantener la libertad y la igualdad requiere una cierta relación entre el grado de preparación de los ciudadanos que reciban lo menos y los conocimientos de los sabios. Una proporción entre los conocimientos de los hombres y sus necesidades, para que, no exista un monopolio del conocimiento en manos de unos pocos en detrimento de la mayoría, lo cual implicaría la posesión del poder en unas cuantas manos, ya que es bien sabido que conocimiento es poder. Esta es una las inquietudes fundamentales de Condorcet, hacer que todos los ciudadanos tengan igualdad de oportunidades, entendiéndose esto como la forma más justa de democratizar el poder, de tal forma que la instrucción del pueblo debe ir a la par de los progresos de las artes y conocimientos generales.
De la misma forma Condorcet se esfuerza por asentar que la forma más justa de acerca la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, es haciendo de éstos, personas instruidas que posean en igualdad de condiciones las mismas aptitudes, las cuales, deben ser impartidas sin distingos entre el pueblo, y esta acción debe recaer en el estado que debe garantizar a sus ciudadanos el acceso a la instrucción. Literalmente, Condorcet se refiere a este punto en esta forma: “La igualdad entre todos los espíritus es una quimera, pero si la enseñanza pública es general y extensa, esta desigualdad estará a favor de la especie humana que se beneficia del trabajo de los hombres cultos.”
Para Condorcet la instrucción pública debe estar despojada de las influencia de cualquier poder, entendiendo por esto, las influencias política y religiosas, argumentando a favor de la educación laica. De otra manera, si la educación en este aspecto es débil o mal dirigida, estará a favor de los que pretenden utilizarla para sus propios fines, llegando a ser factor de desigualdad.
Por eso la instrucción no debe tener nada que ver con ningún poder, y solo debiera ser sometida a una autoridad superior, con el propósito de distribuir el conocimiento y la preparación de forma más igualitaria.
Para asegurar que la educación sea impartida por personal preparado es necesario contar con una institución donde los maestros se puedan formar, sin que esto signifique crear una institución elitista, (que en el contexto de la Revolución francesa, era mal visto, pues se interpretaba como un intento de crear reductos privilegiados en contraposición de la igualdad que proclamaba).
Debe alejarse el predominio de una minoría, de tal manera que aumente el cuerpo de ciudadanos capaces de realizar funciones, y se debe buscar que la instrucción se generalice, lo cual hace necesario quitar al gobierno cualquier acción sobre la educación, que el gobierno nunca ejerza acción sobre las cosas que se enseñen, y que una sociedad erudita no se aparte de la difusión, perfeccionamiento y avances del conocimiento. Lo anterior es fundamental, ya que de esta manera se evita que determinada visión política o credo religioso pueda influir en las conciencias de los ciudadanos, debiendo dar al pueblo una instrucción moral independiente de cualquier religión, haciendo que la nación no dependa de unos cuantas personas preparadas para hacer frente a sus necesidades, sino que a mayor cantidades de individuos instruidos generosamente en todas las artes, menor dependencia habrá de quienes que tal vez no compartan los ideales revolucionarios.
Para finalizar el texto Condorcet narra de manara somera la forma en que los legistas y los sacerdotes, haciendo gala de sus conocimientos ejercieron dominio sobre el pueblo ignorante, los primeros sobre los negocios particulares haciendo de las leyes un subterfugio para complicidades y fraudes; los segundos sobre las conciencias manipulando los temores de las personas incultas.

1 comentario:

  1. Hola Carolina, Saludos y felicidades, por lograr tu primera publicación, tu texto me parece interesante en cuanto a la forma en que lo presentas, además de recuperar los temas relevantes de la propuesta de Condorcet. Saludos.
    P.D. espero los otros textos antes del lunes.

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